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miércoles, 16 de noviembre de 2011

Juventud y Participación política.

El pasado referéndum nos ha dejado un sabor agridulce a todos los que amamos el civismo y tenemos una activa participación en cuestiones electorales y políticas, la participación de la ciudadanía realmente estuvo muy por debajo de lo que debería ser en una sociedad que evoluciona hacia una democracia más sólida.

Dentro de esa baja participación del electorado, lo que más llamó mi atención (nuevamente) fue la casi nula presencia de la juventud en las urnas, diluida quedó mi esperanza de que fuésemos los jóvenes los que nos devoremos las urnas y rompamos así con ese estigma de ser la generación dormida.

Por lo dicho precedentemente me puse a reflexionar acerca del porqué hay poco interés de la juventud en cuestiones políticas y me encontré con un sinfín de motivos que logré sintetizarlos en 3 grandes causas, la primera de ellas es el desmembramiento o falta de pluralismo de los organismos naturales, dentro de los cuales deberíamos aprender el ejercicio del civismo, así como también discutir y debatir sobre los problemas de estado. La segunda gran causa, que a mi entender genera esta apatía generacional, es el gran descreimiento hacia la clase política en nuestro país. Y por último la falta de renovación en los diversos cuadros dentro de los partidos políticos. A continuación y en el mismo orden paso a explicar cada una de ellas.

¿En qué lugar o espacio por naturaleza y por excelencia las personas empezamos a tener el primer contacto con la vida cívica? la respuesta es muy simple y es en los Centros de Estudiantes de los colegios, donde los liderazgos se van descubriendo y potenciando, lugar donde los jóvenes vamos aprendiendo lo que es ser ciudadano/a , es el centro de estudiantes de cada colegio el que impulsa al joven a debatir, criticar, reflexionar, tomar decisiones en un ambiente democrático y a conocer su rol político dentro de la sociedad. Dicho todo esto, cómo es posible, que algunos colegios no tengan un Centro de Estudiantes conformado, o en caso de que exista, como es que el Colegio no potencia y toma realmente en serio ese espacio, que no es sino otra cosa que la escuela de formación de líderes y formación de ciudadanos/as por excelencia.

Luego de describir el problema de origen, me concentro en los centros de estudiantes de las diferentes universidades y facultades, los cuales están totalmente desorbitados con relación a los problemas de estado que están ocurriendo en nuestro país, éstos son los organismos naturales de lucha, de crítica, espacios donde se deberían de generar los mayores debates sobre todos los temas que se relacionan y aún los que no se relacionan con la juventud. Escuche decir a varios presidentes de los centros de estudiantes “nosotros no nos metemos en política”, siendo que la política es justamente su razón de ser, es decir existe un error de concepto, política no es lo mismo que partido político, eso deberían saber los diferentes líderes de los centros de estudiantes.

Un ejemplo, el caso Chile donde cientos de miles de jóvenes marchan sin cesar para construir un nuevo modelo educativo, pero esto no surge de una sola persona, sino surge de su organismo natural que son las distintas federaciones de estudiantes, principalmente la Federación de Estudiantes Chilenos (FECH), organismos con poder de convocatoria, aglutinantes y con espacios de debates como debería de ser.

MOVIMIENTO INDEPENDIENTE, FEUP, FEUNA, FENAES, solo por citar algunos de esos organismos que en su momento aglutinaron a la juventud paraguaya, actualmente algunos se extinguieron, otros se convirtieron en brazos ejecutores de algún partido político y los demás a lo mejor por falta de liderazgo perdieron ese poder de convocatoria.

Para sintetizar, los organismos naturales dentro de los cuales deberían de producirse esa incitación al joven a participar, debatir, criticar, y emprender distintas luchas sobre cuestiones políticas, no están funcionando ni están cumpliendo su rol. He aquí el problema de origen de la calidad de ciudadanos/as que nos estamos formando, que simplemente es eso, falta de liderazgo y en consecuencia una degeneración de los espacios que años anteriores eran el combustible de las grandes luchas por reivindicaciones que fueron históricas.

Siguiendo con el orden de las causas del ausentismo de la juventud en temas políticos, me encuentro con un gran descreimiento hacia la clase política de nuestro país. Datos de la primera encuesta nacional de la Juventud realizada por el Vice-ministerio de la Juventud en el 2010, sobre una muestra de 2006 casos de 15 a 29 años de edad, nos demuestra que del total de jóvenes encuestados, el 61.3% no participó en ningún grupo sea éste religioso, social, político, etc. y el 38.3% si participó o participa en la actualidad, sin embargo no fue ese dato el que me llamó la atención, del total de jóvenes que participó o participa en algún grupo, solo el 5% estuvo en un grupo de partido político alguna vez, el 44% estuvo en grupos religiosos, y los demás en ONGs, o comisiones vecinales.

Analizando estos datos nos damos cuenta de que los jóvenes están activando en diferentes organizaciones, no es que estamos del todo dormidos, sino que la mayoría prefiere participar en ONGs o grupos religiosos y no así en partidos políticos. Y en este caso me uno a la señal de protesta de toda la juventud, estamos hartos de cómo se maneja la administración pública, hartos de las rencillas politiqueras que en nada contribuyen al país, NO queremos más corrupción, ni prenbendarismo, para nosotros eso no es normal, así como la compra de votos para muchas generaciones es NORMAL, para nosotros NO, y queremos que eso pare.

Otro gran problema es que no nos sentimos representados, está el proyecto de Ley de la Juventud parado en el congreso, no se encara una reforma universitaria seria y responsable, todo esto genera un descontento, que como vimos en el punto anterior los organismos naturales no se encargan de embanderarse ni de generar los espacios de reflexión, para poder encender ese espíritu de querer cambiar las cosas.

La falta de valores de la gran mayoría de dirigentes políticos, de todos los partidos, digamos que no es el mejor incentivo para que más jóvenes se lancen a la política, la falta de creatividad e imaginación para atraer a nuevos militantes es una constante, siempre lo mismo, corrupción, atropellos al estado de derecho, disputas insignificantes, que cumplen la misma función que el repelente contra los mosquitos.

Resumiendo, mientras no haya un cambio de conducta por parte de los dirigentes de los distintos partidos, en tanto no exista una adecuación de las prácticas partidarias al pensamiento de las nuevas generaciones, no lograrán seducir a la juventud y chocarán con una falta de nuevos militantes, lo que en definitiva agudizará aún más la actual crisis que la mayoría de los partidos están sufriendo por falta de la militancia juvenil.

Otra de las grandes causas de la escasa militancia de los jóvenes en partidos políticos, es la falta de renovación en sus diversos cuadros. Esto se da sobre todo en los partidos tradicionales, en los que los dirigentes tienden a enquistarse en sus puestos y actúan como una claque que impide una verdadera renovación y rotación de los diferentes puestos de decisión. También ocurre en la elaboración de las listas para presentarse a competir en las elecciones, siempre son las mismas personas, y no precisamente por que realicen una buena gestión, sino por una cuestión de propiedad del cargo que ocupa. Decía un político argentino en su discurso durante su campaña a intendente, cuestionado por la juventud de sus candidatos a concejales, — “Hay que tender puentes a las nuevas generaciones” — nada más visionario y acertado que esta frase, los partidos que no presenten nuevas figuras, nuevos rostros, van a fracasar en sus procesos electorales, la gente está cansada de las mismas personas, necesitan una renovación generacional en los puestos de decisión.

Los partidos deben promocionarse, pero también tienen que ceder espacios a las nuevas generaciones, ya los jóvenes no nos contentamos con participar de volanteadas, pintatas, etc. queremos pasar de ser simple ejecutores a poder tomar decisiones relevantes en las diferentes organizaciones políticas.

Les aliento a todas y todos los jóvenes a bajarse a la arena política, somos el presente y el futuro del país, la única manera de cambiar la podredumbre de la administración pública, es con una nueva mentalidad, y los portadores de esa mentalidad somos nosotros, ¡FUERZA Y ADELANTE!

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