El crack, científicamente es un derivado de la cocaína, resulta de hervir clorhidrato de cocaína en una solución de bicarbonato de sodio o amoniaco, que luego al enfriarse adquiere la forma de pequeñas rocas (de ahí el nombre), forma en que se venden al consumidor final. Produce múltiples efectos entre ellos, euforia, insomnio, pánico y la necesidad de repetir la toma del alucinógeno, aparte de ser considerada una de las drogas más adictivas y dañinas para el organismo.
Aparece hacia la década de los 80’, y surge por una extraordinaria visión empresarial de los capos del narcotráfico, para aprovechar y explotar absolutamente toda la cocaína, comercializar hasta el último residuo que deje con el objetivo de ampliar el mercado. Lógicamente si el crack es literalmente la porquería de la cocaína, cuesta mucho más barato, y siguiendo la lógica los que acceden a esta droga son las personas de los estratos más bajos de la sociedad.
Esta droga es como un huracán, que poco a poco va entrando a nuestro país, cuyo epicentro seguro son las comunidades de escasos recursos, en donde ya ha desplazado a la cola de zapatero, y se ha convertido en la droga más consumida por los niños/as y jóvenes que viven en las mismas. Según el Centro Nacional de Control de Adicciones, en el 2007 el crack ocupaba tan solo un 8.2% de las drogas consumidas por los niños y niñas en situación de calle, mientras que en este momento ocupa el 80%. Alarmante es la propagación que adquirió el crack en los últimos 3 años, es hora de tomar en serio este gran problema, que acarrea muchísimos otros problemas sociales, como el aumento de la delincuencia, la violencia entre jóvenes, el desmembramiento de la familia, deserción escolar y aumenta la vulnerabilidad de los consumidores (niños/as y jóvenes) ante otros peligros.
Una buena política de lucha contra este problema, que cada día se cobra más víctimas, debe ser encarada por cada municipio en conjunto con las comisiones vecinales, y con las ESCUELAS de la zona, esto aparte de lo que debe realizar el gobierno central a través de los ministerios, cada uno aportando en su área respectiva. Toda estrategia fracasará si no se logra concienciar a los habitantes de la comunidad sobre la gravedad del problema y de lo dañino que es el Crack. La primera muralla debe ser la comunidad, y detrás debe estar el gobierno municipal ofreciendo todo el apoyo necesario.
En el párrafo precedente, nombro a las escuelas como actores principales para encarar este problema, ¿por qué? por el hecho de que se tiene que producir un cambio de mentalidad en la conciencia de los niños/as, jóvenes, padres y madres y las escuelas de la zona tienen la estructura así como el respeto para realizar ese cambio, de manera que haciendo esto no solo se ataca la oferta del producto, sino también la demanda, aspecto al que en la mayoría de los casos no se le presta la suficiente atención.
El atacar la demanda, concientizando a las personas, aunque se creen mil redes más, influirá muy poco en ellas, por que el grado de conciencia al que habrán llegado no les permitirá ceder ante las ofertas de los inescrupulosos.
Resumiendo, se deben atacar las 2 partes fundamentales del comercio del Crack, la oferta (redes de microtrafico) y la demanda (los niños/as, jóvenes) dándole sin embargo más énfasis a esta última a través de las escuelas y con la participación de todas las comisiones vecinales apoyados por el gobierno municipal y las fuerzas del orden.
No dejemos, como casi todo en el Paraguay, a última hora cuando el fracaso de la lucha contra el crack se refleje en las estadísticas de asaltos, homicidios, violencia intrafamiliar, deserción escolar, tomemos en serio la problemática YA!, ahora mismo, de manera a poder evitar una crisis social como la que ya está sufriendo la sociedad Argentina con el paco.
Intendentes, concejales, gobernadores, miembros del Poder Ejecutivo, Legisladores, gobernantes en general, en sus manos está mitigar el impacto de este huracán y el tiempo que dure en nuestro país.
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